La Casa Estudio F36 se pensó desde un inicio como una vivienda individual, en este caso una artista performativa y coreógrafa, que deseaba un espacio para incorporar algunas actividades de su profesión dentro del espacio a diseñar. El proyecto tiene como finalidad funcionar como un contenedor de actividades privadas y creativas, teniendo siempre un contacto directo con la naturaleza y vegetación, así como los ciclos del día.
Se sitúa la planta baja casi como una planta libre, manteniendo la cocina y áreas de servicio un tanto separadas del área de estar, la cual debía tener la posibilidad de despejarse completamente, y poderse ocupar para practicar danza individualmente o incluso recibir visitas para ese fin. En la planta baja también se sitúan un patio y una terraza, los cuales tienen la finalidad de complementar el interior de manera visual pero también como una extensión del programa. En la planta alta se encuentra solamente una recámara con un pequeño vestidor y baño completo, se ha propuesto que la vivienda sea en si misma un mono espacio para que los espacios pequeños aun sigan teniendo una sensación de amplitud.
El sistema constructivo se ha planteado desde la materialidad y el brutalismo. Todo el envolvente de la casa y el interior están propuestos con ladrillo blanco, o “de Ajalpan” como se le conoce en la región, el cual tiene muchas cualidades térmicas y acústicas, y le dan el carácter a toda la casa. Los castillos y columnas quedan ahogados dentro del muro de ladrillo y en la fachada se añaden costillas para liberar área dentro de los muros para los elementos de concreto armado.











